viernes, 11 de abril de 2008

La isla desierta

Tengo una época en la que no se me ocurre nada sobre lo que escribir, de modo que cuelgo este divertido estudio sociológico acerca del comportamiento humano dependiendo de la nacionalidad.

Un barco se hunde y los supervivientes quedan en una isla desierta. En el barco viajaban:

a- 2 italianos y 1 italiana
b- 2 franceses y 1 francesa
c- 2 alemanes y 1 alemana
d- 2 griegos y 1 griega.
e- 2 ingleses y 1 inglesa
f- 2 búlgaros y 1 búlgara.
g- 2 suecos y 1 sueca.
h- 2 irlandeses y 1 irlandesa.
i- 2 argentinos y una argentina.
j- 2 catalanes y una catalana.
k- 2 andaluces y una andaluza.
l- 2 vascos y una vasca


Un mes después en esa bonita y desierta isla, la situación era...

a- Uno de los italianos mató al otro por la mujer
b- Los dos franceses y la francesa viven juntos y felices en un menage a trois.
c- Los dos alemanes llevan un estricto horario en el que se alternan para estar con la alemana.
d- Los dos griegos duermen juntos y la griega limpia y cocina para ellos.
e- Los dos ingleses esperan que alguien les presente a la inglesa.
f- Los dos búlgaros miraron primero al océano infinito, luego a la búlgara y entonces se echaron a nadar.
g- Los dos suecos contemplan la posibilidad del suicidio mientras la sueca les da la tabarra con lo de que su cuerpo es suyo y la verdadera naturaleza del feminismo. Al menos no nieva y los impuestos son reducidos.
h- Los irlandeses comenzaron dividiendo la isla en Región Norte y Región Sur e instalaron una destilería. Ellos no recuerdan si hay sexo a la vista, porque desde que se produjeron los primeros litros de whisky de coco hay una especie de neblina flotando que lo tapa todo, pero por lo menos saben que los ingleses no están teniendo ningún tipo de actividad sexual.
i- Después de un tiempo, se encontró a la argentina muy aburrida en un rincón de la isla, limpiándose las uñas con una ramita. Resulta que los argentinos ya no le dan bola, y pasan todo el día hablando de fútbol y de lo estupendos que son haciendo el amor.
j- El hecho diferencial de los catalanes consistió en alquilar la catalana a los suecos, y usar ese dinero para financiar a los irlandeses la construcción de una planta de destilación en su parcela de la isla, donde ellos trabajan a cambio de que las botellas de whisky de coco estén etiquetadas también en catalán. No follan, pero ahorran una barbaridad en condones.
k- Los andaluces se turnan para quedarse una de cada dos noches con la andaluza e irse la otra de copas con los irlandeses y poner a parir a los ingleses, italianos, franceses, alemanes y por supuesto, (y sobre todo), a los catalanes. Han conseguido que los irlandeses pasen de los catalanes y destilen una variedad de 'fino de coco'. De inmediato se han montado un calendario de fiestas de la hostia en su isla: que si feria de abril, que si Semana Santa, que si carnavales, que si romerías, que si día de Andalucía en el Exilio...a las que se apuntan todos los demás.
l- Los vascos se dedican a cortar los troncos de coco, levantar piedras, boicotear a los andaluces y en el terreno sexual, a cascarse pajas: ya sabéis, ante todo independencia.

lunes, 7 de abril de 2008

Fotomontajes

Con bastante experiencia con el fotochó y mucha imaginación, hay artistas que consiguen resultados espectaculares.



Algún día se van a dar cuenta


Jerónimoooooooo

viernes, 4 de abril de 2008

Oda al culo de una arquitecta, por Pedro Mairal

Normalmente no copio y pego textos ajenos, pero he descubierto en el blog de Inner esta genial oda dedicada a esa particular parte de la anatomía femenina, escrita de una forma tan elegante que no he podido evitar postearla.

Y que nadie me tache de machista, pero no hay visual mejor para quien gusta de las mujeres que ese vaivén hipnotizante de caderas alejándose, bum, bum, bum...


No suelo concordar con el prójimo varón sobre cuál es el mejor culo. Noto un gusto general por el culito escuálido de las modelos flacas. A mí me gustan grandes, hospitalarios, macizos. Me gusta el culo balcón, que sobresale y se autosustenta como un milagro de ingeniería. El culo bien latino, rappero, reggaetón, de doble pompa viva y prodigiosa.

Me salen versos cuando hablo de culos. Quizá porque en los culos hay algo más antiguo y atávico que en las tetas, que en realidad son una intelectualización. Las tetas son renacentistas, pero el culo es primitivo, neanderthaliano. Con su poder de atracción inequívoca, su convergencia invitadora, es un hit prehistórico. Despierta nuestro costado más bestial: el del acoplamiento en cuatro patas. Las tetas son un invento más reciente, son prosaicas. El culo, en cambio, es lírico, musical, cadencioso, indiscernible del meneo de caderas, del ritmo, la batida de la bossa que retrata a la garota que se aleja en Ipanema.

Porque el culo siempre se aleja, siempre se va yendo, invitando a que lo sigan. Se mueve en dirección contraria de las tetas que siempre vienen y por eso suelen ser alarmantes, amenazadoras, casi bélicas (me acuerdo de las tetas de Afrodita, la novia de Mazinger Z, que se disparaban como dos misiles). Las tetas confrontan, el culo huye, es elegía de sí mismo, se va yendo como la vida misma y deja tristes a los hombres pensando qué cosa más linda, más llena de gracia aquella morena que viene y que pasa con dulce balance camino del mar.

Las mujeres argentinas tienen orto, las colombianas jopo, las brasileras bunda, las mexicanas bote, las peruanas tarro, las cubanas nevera o fambeco, las chilenas tienen poto. O mejor dicho, las chilenas no tienen poto, según mis amigos transandinos que se quejan de esa falta y quedan asombrados cuando viajan por Latinoamérica. Yo mismo casi me encadeno a la muralla del Baluarte de San Francisco en el último Festival de Cartagena de Indias para no tener que volver y poder seguir admirando el desfile incesante de cartageneras o barranquilleras cuyos culos altaneros merecían no este breve artículo sino un tratado enciclopédico o un poemario como el Canto General.

De las cosas que hacen las mujeres por su culo, la que más ternura me da es cuando lo acercan a la estufa para calentarlo. No lo pueden evitar. Pasan frente a una chimenea o un radiador y acercan el culo, lo empollan un rato. El culo es la parte más fría de una mujer. Siempre sorprende al tacto esa temperatura, el frescor del cachete en el primer encuentro con la mano.

Durante el abrazo, se puede llegar a los cachetes de dos maneras. Una es desde arriba, si la mujer tiene puesto un pantalón, pero es dificultoso y lo ajustado de la tela impide la maniobra y la palmada vital. La otra forma es desde abajo y eso es lo mejor, cuando se alcanza el culo levantando de a poco el vestido, por los muslos, y de pronto se llega a esas órbitas gemelas, esa abundancia a manos llenas. En ese instante se siente que las manos no fueron hechas para ninguna otra cosa más que palpar esa felicidad, para sentir con todos los músculos del cuerpo la blanda gravitación, el peso exacto de la redondez terrestre.

Se suele pensar que, en el sexo, la posición de perrito somete a la mujer. Pero hay que decir que abordar por detrás a una mujer de ancas poderosas puede ser todo lo contrario: es como acoplarse a una locomotora, como engancharse en la fuerza de la vida, hay que seguirla, no es fácil, uno queda subordinado a su energía, hay que trabajar, darle mucha bomba, carbón para la máquina. Es uno el que queda sometido a su gran expectativa, absorto, subyugado, vaciándose para siempre en la doble esfera viva de esa mantis religiosa.

Una vez vi un hombre de unos 45 años dando vueltas al parque, corriendo tras su personal trainer. Lo curioso es que era una personal trainer, y las calzas azules de esta profesora de gimnasia evidenciaban que tenía un doctorado en glúteos. Como el burro tras la zanahoria, el hombre corría tras ella sin pensar en nada más que ese seguimiento personal. No me sorprendería que a la media hora hubiera un grupo de corredores trotando detrás, en caravana. La música de los culos es la del flautista de Hamelin. Los hombres, con su legión de ratones, van tras ella, hipnotizados.

Las mujeres saben aprovechar sus recursos. Yo trabajé en una empresa en el mismo piso que una arquitecta narigona (esas narigonas sexys) y con un “tremendo fambeco”. Ella sabía que era su mejor ángulo y lo hacía valer, con unos pantalones ajustados que dejaban todo temblando. Era una de esas oficinas cuadradas, llenas de líneas rectas: el almanaque cuadriculado, la tabla rectangular del escritorio, la ventana, los estantes, las carpetas de archivos. Un lugar irrespirable de no ser por el culo de la arquitecta que a veces pasaba camino a tesorería o a la fotocopiadora. Su culo era lo único redondo en todo este edificio de oficinas. Lo único vivo yo creo. Nunca intenté nada (se decía que tenía un novio), pero en una época yo pensaba escribir una novela con los acoplamientos heroicos que imaginé con ella. Una novela que iba a titular, con un guiño a Greenaway, “El culo de una arquitecta”.

No escribí ni dos líneas de esa novela, pero sí algunos poemas que ella nunca leyó. Me acuerdo que la veía antes de verla, la intuía en un ritmo particular que tenía el sonido de sus pasos, un peso, un roce de la cara interna de sus muslos de falsa mulata. Cuando aparecía en el rabillo de mi ojo, ya sabía plenamente que se trataba de ella. Y pasaba y todo se detenía un instante, el memo, el mail, la voz en el teléfono, todo se curvaba de pronto, no había más rectas, todo se ovalaba, se abombaba, y el corazón del oficinista medio quedaba bailando. No exagero.

Además era plena crisis del 2002. Todo se derrumbaba, caían los ministros, los presidentes, caía la economía, la moneda, la bolsa, caía el gran telón pintado del primer mundo, caía la moral, el ingreso per cápita, todo caía, salvo el culo de la arquitecta que parecía subir y subir, cada vez más vivaracho, más mordible, más esférico, más encabritado en su oscilación por los corredores, pasando en un meneo vanidoso que parecía ir diciendo no, mirame pero no, seguime pero no, dedicame poemas pero no. Ojalá ella llegue a leer esto algún día y se entere del bien que me hizo durante esos dos años con solo ser parte de mi día laborable pasando con tanta gracia frente al mono de mi hormona. Y ojalá se entere también que, cuando me echaron, lo único que lamenté fue dejar de verla desfilar por los pasillos respingando el durazno gigante de su culo soñado.


Pedro Mairal nació en Buenos Aires en 1970. Cursó la carrera de Letras en la Universidad del Salvador, donde fue profesor adjunto de la cátedra de Literatura Inglesa. En 1996 publicó el libro de poesía “Tigre como los pájaros” (Mención Premio Fortabat). En 1998 obtuvo el Premio Clarín de Novela por “Una noche con Sabrina Love”, que fue llevada al cine y traducida a varios idiomas. En el 2001 publicó el libro de cuentos “Hoy temprano” y en el 2003, el libro de poesía “Consumidor final”.

jueves, 27 de marzo de 2008

De sueños y éxito

"Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las señales que te lleven a él".

Paulo Coelho, escritor brasileño (1947- )

"El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse".

Winston Churchill, político británico (1874-1965)


Son estas las dos máximas que intento tener como referencia desde hace un tiempo, desde que nació el proyecto del que (no) hablé unos ladrillos atrás.

Dificultades, puertas cerradas, obstáculos. Después de la primera y fugaz idea de decepción y ganas de desistir, resurge aún con más fuerza la ilusión por seguir adelante sin tregua. Con optimismo, preparación y trabajo, sé que llegaré, vive Dios.

lunes, 24 de marzo de 2008

Entrada suprimida

He recibido presiones de gente de mi entorno para eliminar la última entrada que escribí, en la que contaba algún asunto más o menos turbio del país donde estoy viviendo, a pesar de justificarme alegando que este humilde blog sólo lo leen cuatro gatos, y tres son de España. Supongo que tienen miedo de algún tipo de represalia por lo que conté, como si yo fuera un gurú de la información. De todas formas he accedido. Guardo el borrador y, tal vez en otra ocasión, o en otro blog, volverá a ver la luz.

viernes, 14 de marzo de 2008

Ha nacido un proyecto

Son las tres y media de la mañana y ya son muchas las noches seguidas que el insomnio me trae de cabeza. El motivo, un proyecto empresarial que tengo en mente. Algo grande, sin duda, pero una apuesta ganadora. Una oferta de ocio destinada al turista hasta ahora inédita por estos lares. Y hasta aquí puedo leer, que no es que sea supersticioso, pero no se trata de vender la piel del oso antes de cazarlo.

Nunca antes había tenido entre manos nada parecido. Ya he comentado alguna vez que soy funcionario público en excedencia, y no he hecho otra cosa desde los veinte años que servir a mi comunidad, con los únicos problemas y sobresaltos que puede tener cualquier otro trabajador. Quizá algunos más que la mayoría de funcionarios, es lo que tiene ser policía. Pero la ilusión en sacar a flote este sueño es tal que me veo capaz de superar cualquier obstáculo y estoy decidido a llegar hasta el final. Y lo bueno es que mi situación económica -soy divorciado con un hijo, con eso lo digo todo- es cualquier cosa menos boyante. Pero voy a por ello de una forma absolutamente determinada, conseguiré la financiación llamando a las puertas que sean precisas, y convenceré a los incrédulos de que en breve habrá un retorno que permita pagar las deudas.

Hace tiempo que tengo el convencimiento de que nada ocurre por casualidad y de que no existe la buena o la mala suerte, así que sólo espero que si estoy en el sitio adecuado en el momento oportuno, este sueño se convierta en realidad.

viernes, 29 de febrero de 2008

Ocio, asistentas, bichos.

Sigo disfrutando de mis vacaciones. Después de unos días de tener que apechugar en el cuidado de la casa y de la niña (no mucho, la verdad), y ya con empleadas nuevas, retomo mis ocupaciones. Estoy exprimiendo el contenido de mi disco duro multimedia de 500 Gb -bendita compra, música, pelis y fotos en un aparatejo que ocupa lo que un libro-, internet cuando Joe no tiene ocupado el portátil para trabajar, lectura -voy por la décima novela de misterio-, piscina. Muy duro todo, la verdad, pero siempre fui muy sufrido.

Esta vez las empleadas han venido por agencia. Es todo mucho más limpio. Más impersonal, es cierto, pero con muchas más ventajas, que ya se sabe que la confianza da asco, y eso de que una amiga te recomiende a una familiar que bla, bla, bla, ha quedado demostrado que no funciona. Están a prueba, y si no quedamos satisfechos tenemos derecho a devolución. Como otro producto cualquiera. De momento la niñera me gusta mucho, además trabaja muy bien (sí, es un doble sentido, no le déis más vueltas).

De vez en cuando me doy de bruces con la realidad de donde me encuentro. El otro día mi cuñado oyó un ruido debajo del capó del coche. Será un gato, pensé. Abrió el capó y lo que vimos fue ¡un camaleón! Lo hemos adoptado y ya son dos las mascotas que tenemos, junto con un pollito que le regalaron a mi hija. Cuenta la tradición nordestina que estos bichos tienen alguna extraña facultad que ayuda a los bebés a decir sus primeras palabras. Una superstición como otra cualquiera, pero casualidad o no, ayer la niña dijo su primer "papá" claro como el agua.

sábado, 23 de febrero de 2008

Adaptándome

Ayer mismo estrenamos la conexión a internet en casa. Es increíble lo mal que funcionan aquí los servicios en general, yo que pensaba que en España es difícil dar con alguien formal. No voy a entrar en detalles, pero sólo diré que tenemos la conexión porque mi cuñado vio casualmente a un técnico trabajando por la urbanización, y gracias a una propina para una cerveza, en cuestión de un par de horas ya teníamos el ADSL en marcha, que si hubiésemos tenido que esperar por la vía ordinaria, quizá ya habría otro sistema de comunicación, qué se yo, sideral o algo así.

El caso es que poco a poco vamos poniendo las cosas en orden, menos mal que los servicios particulares funcionan infinitamente mejor, para la suerte de Joelma y su puesta en marcha de la empresa -muebles de oficina, márketing, infraestructura tecnológica, etc.-.

El servicio está fatal. Ayer se despidieron las dos empleadas que teníamos internas (antes de que las despidiésemos nosotros). Eran dos porque mis suegros y cuñados con sus tres hijos se han venido a nuestra casa, que por suerte es muy grande, para ahorrar. Dividimos los gastos y salimos todos ganando. Se despidieron porque al parecer se les exigía demasiado, según ellas, cuando desde un principio se les dijo que ellas mandaban en lo relativo al mantenimiento de la casa y la cocina, siempre que se organizaran, atendiendo al mismo tiempo a las peques de la casa, mi hija y su prima, que tiene dos años. Pues les supo mal que les dijéramos que en uno de los baños había telarañas detrás del retrete. Y encima se ponen a la defensiva, arguyendo excusas que no hay quien las sostenga. Peor para ellas, que saben cómo se las gastan en general por aquí los patrones, ellas que eran dos más de la casa, que tenían absoluta libertad para hacer y deshacer. Y lo dejo que no vale la pena.

Fui a inscribirme como contribuyente y obtener un provisional de lo que se considera la biblia de los documentos, más que el carnet de identidad o documento análogo de extranjero: el sagrado CPF -Cadastro de Pessoa Física-, con el que uno puede contratar, abrir cuentas en bancos, incluso comprar una tarjeta prepago para el móvil - lo cual es mejor que en España, donde no hay ningún tipo de control sobre las tarjetas prepago, de momento, que me consta que eso va a cambiar-, y gestionar el resto de documentos que necesito. Joelma estaba empeñada en acompañarme, pero quise hacerlo solo, por una cuestión de orgullo, ya que ella me decía que iba a tener dificultades por el idioma y por encontrar el sitio y demás, pero aparte de pasarme de parada de autobús una vez, todo fue rodado. Cuando llegué a casa y recité de memoria mi número de CPF, nadie se lo creía.

Próximamente más aventuras y desventuras. De momento sólo añadir que lo que más estoy echando en falta aparte de los míos, es la tortilla de patatas y un buen potaje de garbanzos, a pesar del calor que estamos pasando.

lunes, 21 de enero de 2008

Aterrizaje sin novedad

Pues ya estamos por aquí, bueno, ya llevamos once días. No parece mucho tiempo, pero ya ha dado tiempo de muchas cosas. Joelma de lleno en su trabajo, con cantidad de contratiempos sobre todo tecnológicos agravados por el hecho de la diferencia horaria con España -nadie dijo que sería fácil-, la mudanza llegó perfectamente, aún empaquetada a la espera del traslado definitivo a nuestra casa, que será en un par de días -por el momento de okupas en casa de los suegros, aunque ellos contentos por tener a la nieta cerca, que luego estaremos en la otra punta de la ciudad, y Salvador es enorme-, Marina se presentó -la presentamos- a un concurso infantil de disfraces, y ganó, pero ganó de calle, que no es que lo diga yo, que el público la jaleaba lo que se dice vehementemente y el jurado "tuvo" que darle votos, qué remedio, la presión del respetable no era para menos.

La verdad es que estaba que hacía ruido con su traje de sevillana, caminando con tacones como si los hubiese llevado toda la vida. Está cada día más graciosa -y más traviesa-.

Mañana a pasar el día comprando menaje para la casa, pasado quiero empezar a moverme para obtener la documentación necesaria para ser "alguien", no sólo un turista -Registro Nacional de Extranjeros, identificación fiscal, visado permanente, etc., será cuestión de tomárselo con paciencia- ya que de momento no puedo ni abrir una cuenta en el banco.

Por lo demás todo bien, llamando por teléfono usando Skype a España sale por 2 céntimos de € el minuto, IVA incluido, así que la añoranza de la familia se lleva mejor.

Aprovecho para agradeceros a todos los que me habéis dejado comentarios en el último post, que obviamente no voy a contestar ahora. En adelante intentaré estar al día, si es que la conexión desde mi nueva casa no da ningún problema. Gracias.

domingo, 6 de enero de 2008

Paréntesis blogueril

Ya hace unos días que me dieron de baja la conexión a internet, mucho antes de lo que me esperaba -para una vez que un servicio de atención al cliente es eficaz, me resulta un fastidio, jate tú-. Escribo esto desde el trabajo, en mi último día laboral efectivo, en el último cuarto de hora efectivo. Que se dice pronto.

El caso es que el día 10 nos vamos definitivamente. Mirando unos posts atrás, cuando hablaba de lo que me quedaba por delante, resulta que no ha sido para tanto, y ya está casi todo solucionado (¿a alguien le interesa un Peugeot 307?).

Voy a estar una temporadita sin poder leeros ni responder a los últimos comentarios, aunque intentaré pasar por el lan-house, como le dicen por allí al ciber-café, con la frecuencia que mis nuevas obligaciones me permitan, hasta que disponga de conexión a internet en casa.

No escribáis mucho, que luego se me acumula el trabajo ;) Nos vemos pronto por aquí.