Vía Cosas cotidianas , blog absolutamente recomendable de mi amiga Patri, me llega un vídeo promocional de Coca-Cola. Dedicado a los de mi generación, esa generación llamada "X", a caballo entre grandes acontecimientos mundiales, sin un signo de identidad claramente identificador, pero con tantas cosas en común como nos cuenta el anuncio (aquí la versión extendida).
Cuando lo vi, tuve dibujada una sonrisa nostálgica durante un buen rato.
sábado, 26 de mayo de 2007
viernes, 25 de mayo de 2007
Las cosas de Google
Haciendo las búsquedas más absurdas en Google te puedes esperar cualquier sorpresa, eso no es ninguna novedad. A cuadros me he quedado cuando he visto en el contador de visitas que uno de los enlaces que ha llevado a un visitante a este blog había tecleado en la barra del buscador "si como mucho en un día me engordo?".
Lo más curioso es que la entrada encontrada y que se refiere a este blog es la que se publicó no hace mucho sobre la vasectomía.
Lo más curioso es que la entrada encontrada y que se refiere a este blog es la que se publicó no hace mucho sobre la vasectomía.
domingo, 20 de mayo de 2007
Niño prodigio
Sonando
Algún día tengo que empezar en serio a aprender a tocar la guitarra. Hice mis pinitos siendo niño, pero mi profesora se fugó con su amante a otra ciudad, dejando marido, hijos y alumnos. Desde entonces no he vuelto a tocar. Es una asignatura pendiente que quiero aprobar, ni que sean cuatro nociones básicas de armonía para acompañar una canción facilona. Porque llegar a los niveles de virtuosismo como para poder hacer solos como el de Stairway to Heaven de Led Zeppelin, está al alcance de unos pocos... y de un niño de ocho años.
En Youtube están colgados los cuatro cortes del vídeo del pitufo en cuestión haciendo la canción entera. Empieza con una guitarra acústica, y sigue con la eléctrica. Vale que los más exigentes dirán que le falta un poco de frescura, o que podría ponerle más pasión, pero qué mas se puede pedir. Yo me quedo con el punteo del solo (vídeo). Que lo disfrutéis.
Algún día tengo que empezar en serio a aprender a tocar la guitarra. Hice mis pinitos siendo niño, pero mi profesora se fugó con su amante a otra ciudad, dejando marido, hijos y alumnos. Desde entonces no he vuelto a tocar. Es una asignatura pendiente que quiero aprobar, ni que sean cuatro nociones básicas de armonía para acompañar una canción facilona. Porque llegar a los niveles de virtuosismo como para poder hacer solos como el de Stairway to Heaven de Led Zeppelin, está al alcance de unos pocos... y de un niño de ocho años.
En Youtube están colgados los cuatro cortes del vídeo del pitufo en cuestión haciendo la canción entera. Empieza con una guitarra acústica, y sigue con la eléctrica. Vale que los más exigentes dirán que le falta un poco de frescura, o que podría ponerle más pasión, pero qué mas se puede pedir. Yo me quedo con el punteo del solo (vídeo). Que lo disfrutéis.
lunes, 16 de abril de 2007
El león de la Metro
La versión original de la grabación del león de la Metro Goldwyn Mayer, afortunadamente rescatada por un descendendiente de un trabajador de los estudios para deleite del personal.
jueves, 12 de abril de 2007
Sacarino
Sonando
Sí, amigos, me he convertido en un sacarino de la noche a la mañana. O en un hombre light, como prefiráis. O sea, que endulzo, pero no engordo. Que me he hecho la vasectomía, vaya.
Lo tenía muy claro: cuando naciera Marina, no perdería más tiemp
o del necesario para pedir cita al urólogo para la intervención. Total, si tenía claro que no iba a tener más hijos. Ya tengo dos, el mayor, Daniel, diez años, vive con su madre, y la peque, la gordi, la pejiguera de Marina, tres meses.
Y basta. Ya no (man)tengo más. ¿Con el precio de la vida? Anda ya. Y que conste que me encantan los críos, me chiflan. Pero hay que ser un pelín pragmático, que un sueldo no da para tirar adelante, y trabajando los dos, mucho es criar una enana, dadas las circunstancias. Que si entro en detalles, todavía me hacéis la ola, y el que sepa algo sobre pensiones alimenticias me dará la razón.
El caso es que pedí cita a un urólogo que me recomendaron un par de compañeros de trabajo. No sé qué tal serán otros, pero este es un fenómeno. Diez minutos de operación, cuando normalmente son entre cinco y siete. Pero mira tú la casualidad, que justo
ese día había espectadores. Un colega de especialidad de mi médico fue el culpable de que el trance se estirara algo más de la cuenta. Creo que quería ver in situ la técnica empleada por el tocapelotas de turno. Y pareció asombrado cuando me vio salir como una rosa camino de la salida de la zona de quirófanos, con mis bolsas con la ropa y los zapatos en una mano y la otra intentando que la bata abierta por detrás no me dejara el culo al aire. Que eso sí, el que haya pasado por el quirófano alguna vez, ya sabe que la dignidad se la tiene que dejar en casa.
Todo esto ha sucedido mientras Joelma sigue en Brasil con la niña. Había pedido cita calculando que ya estarían aquí, pero algunas circunstancias las han obligado a quedarse con mi familia política unos días más, y si no hay novedad, mañana por la tarde llegarán a casa. Eso significa que llevo dieciocho días sin ver a Joelma. Me operaron anteayer. Hoy he ido a la consulta para control. Todo perfecto, espermograma en tres meses para confirmar presencia cero de espermatozoides (por fin he sabido la diferencia entre esperma y semen), ropa interior que "sujete" durante dos semanas y... abstinencia durante nueve días. No sé, pero me veo durmiendo en el sofá. O tomando duchas frías.
Lo tenía muy claro: cuando naciera Marina, no perdería más tiemp
o del necesario para pedir cita al urólogo para la intervención. Total, si tenía claro que no iba a tener más hijos. Ya tengo dos, el mayor, Daniel, diez años, vive con su madre, y la peque, la gordi, la pejiguera de Marina, tres meses.Y basta. Ya no (man)tengo más. ¿Con el precio de la vida? Anda ya. Y que conste que me encantan los críos, me chiflan. Pero hay que ser un pelín pragmático, que un sueldo no da para tirar adelante, y trabajando los dos, mucho es criar una enana, dadas las circunstancias. Que si entro en detalles, todavía me hacéis la ola, y el que sepa algo sobre pensiones alimenticias me dará la razón.
El caso es que pedí cita a un urólogo que me recomendaron un par de compañeros de trabajo. No sé qué tal serán otros, pero este es un fenómeno. Diez minutos de operación, cuando normalmente son entre cinco y siete. Pero mira tú la casualidad, que justo
ese día había espectadores. Un colega de especialidad de mi médico fue el culpable de que el trance se estirara algo más de la cuenta. Creo que quería ver in situ la técnica empleada por el tocapelotas de turno. Y pareció asombrado cuando me vio salir como una rosa camino de la salida de la zona de quirófanos, con mis bolsas con la ropa y los zapatos en una mano y la otra intentando que la bata abierta por detrás no me dejara el culo al aire. Que eso sí, el que haya pasado por el quirófano alguna vez, ya sabe que la dignidad se la tiene que dejar en casa.Todo esto ha sucedido mientras Joelma sigue en Brasil con la niña. Había pedido cita calculando que ya estarían aquí, pero algunas circunstancias las han obligado a quedarse con mi familia política unos días más, y si no hay novedad, mañana por la tarde llegarán a casa. Eso significa que llevo dieciocho días sin ver a Joelma. Me operaron anteayer. Hoy he ido a la consulta para control. Todo perfecto, espermograma en tres meses para confirmar presencia cero de espermatozoides (por fin he sabido la diferencia entre esperma y semen), ropa interior que "sujete" durante dos semanas y... abstinencia durante nueve días. No sé, pero me veo durmiendo en el sofá. O tomando duchas frías.
lunes, 9 de abril de 2007
Versión de Bohemian Rhapsody
Una de las mejores canciones, no sólo de Queen, sino de la historia de la música, versionada por Rick Miller, un tipo que imita a todo el que se le ponga a tiro.
viernes, 6 de abril de 2007
jueves, 5 de abril de 2007
Moisés
La verdadera historia de las Tablas de la Ley, aprovechando que estamos en Semana Santa.
Cuentan que las otras dos las rompió Moisés adrede porque se pilló un cabreo fenomenal por un quítame allá ese becerro de oro... Eligió un mal día para encontrarse israelitas provocadores.
Cuentan que las otras dos las rompió Moisés adrede porque se pilló un cabreo fenomenal por un quítame allá ese becerro de oro... Eligió un mal día para encontrarse israelitas provocadores.
martes, 3 de abril de 2007
Ilusiones renovadas
Sonando
Rosa solía sacar a pasear a su caniche enano tres veces cada día. Vivía muy cerca del mar, y salvo que la climatología no se lo permitiera, recorría varios kilómetros en cada uno de los paseos. Era su principal actividad fuera de las tareas domésticas, cuando no tenía visita de sus nietos, desde hacía más de siete años, en que enviudó con cincuenta y tres años. Una repentina enfermedad se llevó prematuramente al que fue durante casi cuarenta años su novio, marido, amigo, compañero, confidente y pilar de su existencia.
Se había quedado sola, pero a pesar de ello jamás quiso ni oír hablar de vender su casa y mudarse a una más pequeña, pese a la insistencia de sus hijos y de las personas de su entorno. Era una planta baja con varias terrazas y jardín, y a pesar del trabajo que le suponía, siempre lo tenía todo reluciente y nunca había aceptado que entrase una asistenta, ni siquiera en ocasiones puntuales para ayudarla a limpiar lo más trabajoso, como el techo de la cocina y los baños, que estaban alicatados.
La viudez había dejado a Rosa sumida en un estado casi permanente de depresión. La dependencia casi absoluta que tenía de su marido supuso, aparte del vacío afectivo, que su nueva situación se le hiciese muy cuesta arriba. Nunca se había preocupado ni de abrir una carta del banco, por lo que empezar a “administrar” su vida le pareció en un principio una tarea imposible. Pero asumió que si no lo hacía, nadie lo haría por ella y, con el asesoramiento de Pablo y Cristina, sus hijos, tomó las riendas de todos los asuntos domésticos que tenía que atender, en un alarde de valentía en el que demostró, sobre todo a ella misma, que no iba a tirar la toalla.
Ríos y ríos de lágrimas lloró a lo largo de esos años.
Le costó Dios y ayuda darle la noticia a Pablo y Cristina. No sabía cómo se lo iban a tomar y temía encontrarse con el rechazo de ellos. Al fin se decidió, hizo de tripas corazón, aprovechó una de las muchas veces que coincidían en su casa, y entre avergonzada e ilusionada soltó el bombazo.
-Estoy saliendo con alguien.
Que sus hijos se lo tomaran bien entraba dentro de sus cálculos, pero se vio desbordada ante las francas muestras de apoyo recibidas. Se abrazó a ambos, tratando de justificar lo que no dejaba de ser absolutamente natural, pero sin poder dejar de sentir cierto sentimiento de culpa.
Hacía ya mucho tiempo que él había empezado a rondarla en sus interminables caminatas con Krefo, recibiendo siempre evasivas de Rosa. Pero llegó un día en que ella empezó a dejarse querer.
No es justo que nadie pase su existencia en soledad. Porque por mucho que la familia entre y salga con relativa frecuencia, el día a día era de absoluta soledad. Hoy Rosa tiene una ilusión añadida a la de ver crecer a sus nietos.
Se había quedado sola, pero a pesar de ello jamás quiso ni oír hablar de vender su casa y mudarse a una más pequeña, pese a la insistencia de sus hijos y de las personas de su entorno. Era una planta baja con varias terrazas y jardín, y a pesar del trabajo que le suponía, siempre lo tenía todo reluciente y nunca había aceptado que entrase una asistenta, ni siquiera en ocasiones puntuales para ayudarla a limpiar lo más trabajoso, como el techo de la cocina y los baños, que estaban alicatados.
La viudez había dejado a Rosa sumida en un estado casi permanente de depresión. La dependencia casi absoluta que tenía de su marido supuso, aparte del vacío afectivo, que su nueva situación se le hiciese muy cuesta arriba. Nunca se había preocupado ni de abrir una carta del banco, por lo que empezar a “administrar” su vida le pareció en un principio una tarea imposible. Pero asumió que si no lo hacía, nadie lo haría por ella y, con el asesoramiento de Pablo y Cristina, sus hijos, tomó las riendas de todos los asuntos domésticos que tenía que atender, en un alarde de valentía en el que demostró, sobre todo a ella misma, que no iba a tirar la toalla.
Ríos y ríos de lágrimas lloró a lo largo de esos años.
Le costó Dios y ayuda darle la noticia a Pablo y Cristina. No sabía cómo se lo iban a tomar y temía encontrarse con el rechazo de ellos. Al fin se decidió, hizo de tripas corazón, aprovechó una de las muchas veces que coincidían en su casa, y entre avergonzada e ilusionada soltó el bombazo.
-Estoy saliendo con alguien.
Que sus hijos se lo tomaran bien entraba dentro de sus cálculos, pero se vio desbordada ante las francas muestras de apoyo recibidas. Se abrazó a ambos, tratando de justificar lo que no dejaba de ser absolutamente natural, pero sin poder dejar de sentir cierto sentimiento de culpa.

Hacía ya mucho tiempo que él había empezado a rondarla en sus interminables caminatas con Krefo, recibiendo siempre evasivas de Rosa. Pero llegó un día en que ella empezó a dejarse querer.
No es justo que nadie pase su existencia en soledad. Porque por mucho que la familia entre y salga con relativa frecuencia, el día a día era de absoluta soledad. Hoy Rosa tiene una ilusión añadida a la de ver crecer a sus nietos.
miércoles, 21 de marzo de 2007
Salvador de Bahía
Sonando
Estoy pasando unos días en Salvador de Bahía, Brasil, concretamente dos semanas. Es la quinta vez que vengo en dos años para visitar a la familia de mi mujer. Esto tiene una explicación, ya sé que los pasajes de avión intercontinentales están por las nubes; es que Joelma trabaja en la compañía con la que volamos, y nos sale a
un precio... digamos que muuuy barato.
Un paréntesis para explicar que lo de Salvador "de Bahia" a los nativos les parece absurdo, es como si se dijese Recife de Pernambuco. Supongo que se empezó a generalizar cuando emergió con fuerza como destino turístico, para no confundir al cliente de agencias de viaje con El Salvador.
Es la primera vez que no venimos solos. Esta vez somos tres, y la pequeñaja se ha acostumbrado a los horarios y al calor sin ningún esfuerzo aparente. No en vano es 50% brasileña, y su padre adora el veranito y el calor. Por cierto, Marina está resultando una auténtica vedette, causa sensación por allí por donde pasa. Ahora recuerdo que debería actualizar su álbum...
Cada vez me gusta más venir, cada vez me siento más integrado y cada vez voy teniendo más claro que este es un lugar ideal como retiro. Por muchos motivos. Por el clima, por los precios, pero sobre todo por el estilo de vida del brasileño, concretamente del bahiano, el natural del estado de Bahía, único estado que de momento conozco. Un estilo de vida similar al caribeño, una forma de entender la vida, más bien. Una filosofía de la vida bien distinta a lo que estamos acostumbrados en el "primer mundo". A propósito de primer y tercer mundo, tendría mucho que decir; ya me he llevado agradables sorpresas al ver que la burocracia funciona muy bien. Hay varias sedes en la ciudad en las que es posible resolver prácticamente cualquier asunto relacionado con la administración, local, estatal o federal, sin salir del edificio. Puedes renovar el pasaporte en una dependencia de la Policía Federal y pagar el recibo del agua en la oficina de enfrente. Práctico a más no poder.
Un par de ejemplos de cómo es por aquí la gente: ayer conduciendo el coche de mis cuñados me metí sin querer en sentido contrario en una calle, en pleno centro de la
ciudad (no es ni mucho menos una ciudad pequeña, casi tres millones de habitantes, la tercera de Brasil). Me encontré un autobús de frente y un coche saliendo de un garaje. Pues esperaron pacientemente a que reculara y me reincorporara correctamente, para lo que también colaboraron los conductores que ya usaban la vía a la que que yo pretendía incorporarme. En parte debe ser por la anarquía que tienen a la hora de conducir, que tienes que echarle un par para coger el volante, sobre todo a según qué horas. Pero a pesar de ello no oyes ni un claxon sonar en el peor de los atascos.
Otro caso: Joelma fue al registro civil central para dar inicio a los trámites necesarios para que Marina obtenga la doble nacionalidad. Llegó fuera de horario de atención al público, pero aún así la atendió personalmente la jefa del servicio. Sin prisa, charlando amistosamente. Antes de marcharse, la señora le propuso intercambiar sus respectivas direcciones de correo electrónico, y le insistió en que se pusiera en contacto con ella para cualquier cosa que pudiera necesitar. Como en España. Igualito.
Y que nadie se engañe, que esa forma de ser no es obstáculo para que el día a día sea tan frenético como en cualquier otra ciudad. Las principales vías com
erciales estén a rebosar de gente a las siete de la mañana. Hacen horario intensivo y cierran a media tarde, pero como contrapartida disponen de varias grandes superficies que funcionan las veinticuatro horas. El otro día estaba comprando un colchón a las dos de la madrugada, después de cenar en casa de unos amigos.
Como dato curioso, Salvador es la ciudad más negra del mundo fuera de África, así que aquí resulto de lo más exótico. Pero no termino de acostumbrarme a que algunas mulatas me miren con curiosidad. Porque supongo que es por curiosidad.
un precio... digamos que muuuy barato.Un paréntesis para explicar que lo de Salvador "de Bahia" a los nativos les parece absurdo, es como si se dijese Recife de Pernambuco. Supongo que se empezó a generalizar cuando emergió con fuerza como destino turístico, para no confundir al cliente de agencias de viaje con El Salvador.
Es la primera vez que no venimos solos. Esta vez somos tres, y la pequeñaja se ha acostumbrado a los horarios y al calor sin ningún esfuerzo aparente. No en vano es 50% brasileña, y su padre adora el veranito y el calor. Por cierto, Marina está resultando una auténtica vedette, causa sensación por allí por donde pasa. Ahora recuerdo que debería actualizar su álbum...
Cada vez me gusta más venir, cada vez me siento más integrado y cada vez voy teniendo más claro que este es un lugar ideal como retiro. Por muchos motivos. Por el clima, por los precios, pero sobre todo por el estilo de vida del brasileño, concretamente del bahiano, el natural del estado de Bahía, único estado que de momento conozco. Un estilo de vida similar al caribeño, una forma de entender la vida, más bien. Una filosofía de la vida bien distinta a lo que estamos acostumbrados en el "primer mundo". A propósito de primer y tercer mundo, tendría mucho que decir; ya me he llevado agradables sorpresas al ver que la burocracia funciona muy bien. Hay varias sedes en la ciudad en las que es posible resolver prácticamente cualquier asunto relacionado con la administración, local, estatal o federal, sin salir del edificio. Puedes renovar el pasaporte en una dependencia de la Policía Federal y pagar el recibo del agua en la oficina de enfrente. Práctico a más no poder.
Un par de ejemplos de cómo es por aquí la gente: ayer conduciendo el coche de mis cuñados me metí sin querer en sentido contrario en una calle, en pleno centro de la
ciudad (no es ni mucho menos una ciudad pequeña, casi tres millones de habitantes, la tercera de Brasil). Me encontré un autobús de frente y un coche saliendo de un garaje. Pues esperaron pacientemente a que reculara y me reincorporara correctamente, para lo que también colaboraron los conductores que ya usaban la vía a la que que yo pretendía incorporarme. En parte debe ser por la anarquía que tienen a la hora de conducir, que tienes que echarle un par para coger el volante, sobre todo a según qué horas. Pero a pesar de ello no oyes ni un claxon sonar en el peor de los atascos.Otro caso: Joelma fue al registro civil central para dar inicio a los trámites necesarios para que Marina obtenga la doble nacionalidad. Llegó fuera de horario de atención al público, pero aún así la atendió personalmente la jefa del servicio. Sin prisa, charlando amistosamente. Antes de marcharse, la señora le propuso intercambiar sus respectivas direcciones de correo electrónico, y le insistió en que se pusiera en contacto con ella para cualquier cosa que pudiera necesitar. Como en España. Igualito.
Y que nadie se engañe, que esa forma de ser no es obstáculo para que el día a día sea tan frenético como en cualquier otra ciudad. Las principales vías com
erciales estén a rebosar de gente a las siete de la mañana. Hacen horario intensivo y cierran a media tarde, pero como contrapartida disponen de varias grandes superficies que funcionan las veinticuatro horas. El otro día estaba comprando un colchón a las dos de la madrugada, después de cenar en casa de unos amigos.Como dato curioso, Salvador es la ciudad más negra del mundo fuera de África, así que aquí resulto de lo más exótico. Pero no termino de acostumbrarme a que algunas mulatas me miren con curiosidad. Porque supongo que es por curiosidad.
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