Carta a Joelma
Sonando
Eras la estrella que más brillaba entre los ciento y pico alumnos de aquel curso para mayores en la universidad. La que más pasiones despertaba entre los hombres y envidias entre las mujeres. No era para menos. Nunca había visto una criatura tan bonita. Tu exotismo, resultado espectacular de la mezcla de varias etnias (europea, africana e indoamericana), no podía dejar indiferente a nadie. Tu elegancia en la manera de comportarte, de caminar, de ser, dejaba a la altura de la zafiedad a la
más cotizada modelo. Tu seguridad en ti misma aplacaba los ánimos de cualquier buitre en busca de una presa fácil. Y tu sonrisa derretía el iceberg más grande que se pueda imaginar.
Un día la casualidad quiso que nos sentáramos juntos. Intercambiamos varias frases triviales sobre lo aburrido que era el profesor de turno. Al día siguiente me llamaste la atención para que me sentara contigo en un asiento libre cuando me viste entrar en el aula buscando sitio. Al siguiente me pediste unos apuntes que estaban colgados en internet, porque en esos momentos no tenías conexión, y con esa excusa te invité a un café al terminar las clases para aclarar lo que necesitabas. Hablamos de todo menos de la asignatura, y a mí me pareció que el tiempo nos hacía un guiño y se había detenido mientras charlábamos, que sólo estábamos tú y yo en el mundo, que no había nada ni nadie más.
Con el tiempo supe que tú ya te habías fijado en mí, pero nunca noté nada gracias a tu conocida discreción. La chica inaccesible se había fijado en un tipo de lo más común, pero que según tú tenía "algo" que me hacía diferente. Pues qué bien. Pero qué bien.
Nunca he amado tanto, y nunca imaginé que se pudiera amar tanto.

Nuestros comienzos fueron muy difíciles por una serie de circunstancias, muy duros, con todo en contra, y hemos pasado crisis realmente importantes, pero por suerte siempre ha primado el sentido común, pero sobre todo nuestro amor. Hemos cumplido tres años y medio juntos y resultado de esta unión existe una personita que va a cumplir cinco meses y que se llama Marina.
Te quiero, negrita.
más cotizada modelo. Tu seguridad en ti misma aplacaba los ánimos de cualquier buitre en busca de una presa fácil. Y tu sonrisa derretía el iceberg más grande que se pueda imaginar.Un día la casualidad quiso que nos sentáramos juntos. Intercambiamos varias frases triviales sobre lo aburrido que era el profesor de turno. Al día siguiente me llamaste la atención para que me sentara contigo en un asiento libre cuando me viste entrar en el aula buscando sitio. Al siguiente me pediste unos apuntes que estaban colgados en internet, porque en esos momentos no tenías conexión, y con esa excusa te invité a un café al terminar las clases para aclarar lo que necesitabas. Hablamos de todo menos de la asignatura, y a mí me pareció que el tiempo nos hacía un guiño y se había detenido mientras charlábamos, que sólo estábamos tú y yo en el mundo, que no había nada ni nadie más.
Con el tiempo supe que tú ya te habías fijado en mí, pero nunca noté nada gracias a tu conocida discreción. La chica inaccesible se había fijado en un tipo de lo más común, pero que según tú tenía "algo" que me hacía diferente. Pues qué bien. Pero qué bien.
Nunca he amado tanto, y nunca imaginé que se pudiera amar tanto.

Nuestros comienzos fueron muy difíciles por una serie de circunstancias, muy duros, con todo en contra, y hemos pasado crisis realmente importantes, pero por suerte siempre ha primado el sentido común, pero sobre todo nuestro amor. Hemos cumplido tres años y medio juntos y resultado de esta unión existe una personita que va a cumplir cinco meses y que se llama Marina.
Te quiero, negrita.

















